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Le Chat Noir

El diario de Pum
June 14

Cambiamos....

¡YA LO TENGO!
 
A partir de ahora me tenéis en:
 
 
¡Nos vemos allí!
June 10

Bajo la lluvia...

 

Me gusta pasear bajo la lluvia. Recorrer el parque desierto mientras mi falda arrastra el barro y se empapa de agua. Descansar la mirada en el río, a punto de desbordarse, desde el puente transparente, testigo mudo que me deja ver bajo mis pies su veloz huída de la ciudad.

 

Huele bien bajo la lluvia. El verde es mucho más verde mojado. No hay tristeza aunque el día sea gris. Sonrío y camino dejando que mis sentidos se llenen, y vaciando mi cabeza de todas las demás cosas.

 

No hay voces, ni bullicio, ni ruido de coches. Sólo yo, la lluvia y el silencio. Ni siquiera oigo mis pensamientos.

June 04

LGR, tejados y fachadas... continuamos para bingo

 

Ilusa de mí. Creía que a la historia que os conté el otro día ya no podría añadirle mucho más. Pero hay tema para una zarzuela. Ahora estamos por fin en camino de algo. Mis pobres vecinos siguen sin techo en su casa porque la cosa se ha complicado con tantas lluvias y tantas reuniones, pero hemos contratado a otra empresa (esta con referencias) que esperemos que no nos salga rana también. Yo tengo confianza, porque las maneras que apuntan ya son otra cosilla. Sin embargo, estoy hasta el gorro de todo esto: nuevos presupuestos, peritos, notarios, abogados, .... Porque se ha decidido demandarlos, pero aún no se ha hecho, ya que primero queremos saber si son solventes y tener atados todos los cabos, sobre todo los económicos, que otra cosa no, pero dinero nos está costando y mucho. Y no se por qué digo que otra cosa no. La semana pasada yo estaba pachucha y creo que fue culpa de esta situación, que me quita el sueño y el poco tiempo que tengo para mí, para mis amigos y para mi casa.

 

Los señores de LGR dejaron en mi buzón un par de papeles firmados, que pretendían que firmásemos también nosotros (no se si reírme o llorar), en el que básicamente ponía que la comunidad daba por finalizada la obra y que renunciaba a cualquier tipo de reclamación. Sí, sí, esa cara se me puso también a mí. Nosotros les enviamos un burofax diciéndoles que por incumplimiento de contrato y debido a las condiciones en las que estaba el tejado tras diez meses, se había contratado a otra empresa para terminar los trabajos, que nos pondríamos en contacto con ellos para solucionar el tema económico y que no volvieran por la casa. Todo esto muy bien redactado por un abogado, que si lo llego a escribir yo.... Y nos respondieron, con otro burofax, que las obras las consideraban terminadas, que querían que se les dieran los papeles que dejaron en mi buzón, y que cuando los tuvieran en su poder que vendrían a rematar los pequeños detalles que quedaban. ¿Pequeños detalles? ¡Pero si parece que haya pasado una manada de búfalos por el tejado! Y además ¿se han leído el papel que les mandamos?. Yo para mí que D. Luis García Ramón tiene algún tipo de problema mental, o no sabe leer. Lo que sí está claro es que no sabe absolutamente nada de tejados. Y ya no digamos sus empleados.

 

Así que ahora estamos esperando a que venga el notario a dar fe del estado del desastre, y a que el abogado nos prepare un presupuesto de todas las posibilidades que pudieran darse, sea solvente o insolvente Don LGR, y de la valoración económica de los daños.

 

Ayer empezaron los otros. Y al menos ya no llueve. Y yo quiero quedar con mis amigos ¡por favor!.

 

La pena es que sabemos que hay otras comunidades que están por culpa de estos berzas en la misma situación que nosotros. Me gustaría saber qué podría hacerse para inhabilitarlos.

 

PD. A petición popular, (sobre todo a petición de Encarna), voy a cambiar el blog. Se llamará “esencial” y estará en blogspot, pero todavía estoy en ello. Os avisaré convenientemente cuando esté listo. Esa es otra de las razones por las que apenas escribo últimamente.

 

May 23

LGR Tejados y fachadas - Luis García Ramón.... impresentable

 
Crónicas marcianas.
 
Historias para no dormir las de las relaciones con los gremios. Y la que ha protagonizado mi comunidad de vecinos con la empresa "LGR tejados y fachadas", siendo LGR las iniciales del impresentable mentiroso compulsivo y nada profesional de su dueño y responsable, ha sido hasta de pesadilla. Ganas me dan de boicotearle el negocio, aunque ya se lo boicotea muy bien el solito.
 
Aviso que la historia es larga, porque se remonta a hace un año. Pero la conclusión, para quien no le apetezca llegar hasta el final, es la archiconocida "lo barato sale caro". En este caso carísimo. Aunque la cosa ya está encauzada y prácticamente solucionada.
 
El edificio donde vivo, situado casi en pleno centro, es un edificio, no antiguo, sino viejo. Pero la zona es maravillosa, al lado del río, rodeada de parques con árboles increíbles, habitada por un alto porcentaje de gente joven, y con bares estupendos llenos de gente estupenda muy cerca. Así que tampoco me quejo. Sin embargo, había humedades en los últimos pisos, y decidimos arreglar el tejado. No sólo las humedades, sino hacer de verdad una obra que nos tuviera tranquilos por muchos años. Así que empezamos a pedir presupuestos, y tras un infinito número de reuniones vecinales, a cual más larga y aburrida, se votó por el de LGR. Que no era el más barato, pero sí, de los medios, el más económico. Y en Agosto, el día de la Virgen, festivo, lo cual nos hizo creer erronéamente que todo iba a ir sobre ruedas, vinieron a montar los andamios y comenzaron las obras.
 
Yo no seguía las obras, porque por mi horario nunca coincidía con el de los albañiles. Y de pronto en Diciembre se convoca una reunión y me entero de lo chapuceros y vagos que son, y además que de pronto, sin terminar las obras, desmontaron los andamios, desaparecieron y no había forma de localizarles. Y yo pensando, ingenua de mí, que ya había terminado todo. Pero lo peor es que dejaron un montón de sacos llenos de escombros arriba, en una superficie que no está preparada para soportar peso.
 
En esto que hay cambio de presidente de comunidad y me toca a mí. Esto va por turnos y es lo que había. Pues nada, a apechugar.
 
Mercedes, la administradora, que se está ganando el cielo, consiguió localizarlos y organizó una reunión en su despacho con el señor LGR. Yo como presidenta (nos os podéis ni imaginar como odio los cargos) tenía que estar, lógicamente, presente en esa reunión. Y para allí me fui, en plan muy seria yo, con intención de ser muy cívica y educada pero tajante. Y me encontré con un circo de protestas, de "es que mire usted que tengo la espalda fastidiada", "es que mire usted que a mí no me gusta que me recriminen porque me maltrataron de pequeño", y excusas, por llamarlas de alguna forma, similares. Mercedes y yo nos mirábamos alucinadas, más que nada porque encima el tío había mandado a cuatro chavalillos y él en ningún momento hizo acto de presencia ni supervisó nada, y ambas le dijimos que lo único claro que había quedado aquí eran su falta de profesionalidad y de formalidad, y que tenían que acabar la obra cuanto antes. Con eso nos quedamos, porque tras darnos la razón y decirnos que por supuesto esa misma semana mandaba a la cuadrilla, lo único que han hecho las dos o tres veces que han aparecido, ha sido destrozar cosas. Porque ahora ya no sólo hay humedades, sino que el agua no cae por las bajantes sino por fuera de ellas, se cayó una canal al patio de luces y hay otra sujeta con una cuerda, todos los techos de los últimos pisos están para cambiarlos, un día de tormenta bajó un río por toda la escalera, nos han destrozado el patio de entrada, ..... Podría seguir indefinidamente, pero no quiero aburriros.
 
LLevamos por desgracia una temporadita de lluvias inusúal, porque yo nunca había visto llover tanto y tanto tiempo seguido en esta ciudad. Y hace dos semanas, sábado por la mañana, con lluvia torrencial, nos llamaron los vecinos de arriba porque tenían, no una gotera, sino un chorro de agua en mitad de la cocina. Más vueltas, más llamadas, los denunciamos o qué hacemos, .... LLamamos a un aparejador para que hiciera un informe técnico, y nos recomendó que intentásemos que nos terminaran lo presupuestado sin denuncia. Pero es que no había manera de hablar con ellos, decían que iban a venir y no aparecían, o aparecían, se quedaban dos horas fumando y charlando arriba y luego se largaban habiendo, por supuesto, destrozado algo más, .... Y el teléfono de contacto estaba desvíado a un buzón de voz que estaba lleno y no podías dejarles ni un mensaje. Una ruina vamos.
 
Reunión vecinal. (Aquí yo ya estaba pensando en volverme creyente y ponerle una vela a la Virgen para que se arreglara todo lo antes posible, fuera como fuera, porque esto era como tener otro curro más.) Total, que se decide darles un plazo de una semana para que terminen las obras y sino que se marchen, contratar a otra empresa para que las termine y adoptar las pertinentes medidas legales por la situación. Vamos, para aclararnos, haciendo otra vez de pringados y dándoles pie para que nos vuelvan a tomar el pelo.
 
Me aparece un papel en el buzón que quieren que firmemos como que ya han terminado su trabajo y que renunciamos a reclamaciones. Yo aquí ya no alucinaba sino que flipaba en colores. Consigue Mercedes hablar con ellos y le dicen que sí, que lo arreglan todo, que nos ponen al patio (está todo levantado, sin baldosas, hecho un fiasco), pero que les debemos el último pago (que se les debe dar al finalizar la obra) y que lo del patio va aparte. Se les echa la cantada, se les llama al orden, agachan las orejas y prometen portarse bien por enésima vez. "Esta misma semana mando a cinco tíos a que terminen todo y a un escayolista para que arregle los techos de los pisos". ¿Habéis venido vosotros? Pues lo mismo ellos.
 
Este Domingo, preparando la cena, me llama el vecino a arriba. "Sube y mira". Seguía el agua cayendo a chorro, y se le había abombado tanto el techo que no podía abrir las puertas de los armarios. Había que actuar "ya". Pero claro, ¿qué haces un domingo por la noche? ¿A quién llamas? Ojalá yo fuera superwoman,.... pero no es el caso. Habrá que esperar a mañana por la mañana. Nos ponemos a cenar y de pronto se oye un "bummmmmmmmmm" que me hizo subir el estómago a la garganta. Se les había caído el techo de la cocina, pero no sólo eso, sino que se había derrumbado también el de la falsa del tejado dejando todas las vigas y chapuzas, así como sacos de escombros, a la vista. Podíamos  haber tenido una desgracia. Menos mal que no cogió a nadie debajo. Así que nada, hasta las tantas rodeados de policía, bomberos (cuerpo que no me molesta ver, pero estas no eran circunstancias propicias), y un, perdón una, técnico del Ayuntamiento, que hizo desalojar la vivienda porque había riesgo de más derrumbes.
 
No os cuento qué semanita llevo. Pero por fín empieza esto a ver la luz. Hoy ha sido de infarto. He tenido una mañana de lo más entretenida, pero al menos mientras escribo esto hay unos fornidos y profesionales albañiles arreglando el techo de mi vecino, tenemos un informe técnico de un aparejador, y en breves otra empresa se pondrá con el tema.
 
Ahora queda la reunión de vecinos. Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
 
Os tendré informados.
 
 
May 15

Abandono...

 

Lluvia, melancolía, ... excusas que no llevan a ninguna parte, y que no van a hacer que recupere el tiempo perdido con algunas personas. Sobre todo teniendo en cuenta que hay algunas que hace meses que no saben de mí.

 

Todo comenzó cuando me quitaron la red en el trabajo. Sin embargo la tengo desde hace un par de semanas de nuevo y aún así, como ya estaba acostumbrada a no escribir, lo iba dejando pasar. Y, no tan en el fondo, lo que ocurría es que no sabía qué decir ni qué contar, ni cómo afrontar la sensación de pensar que podrían leerme aquellos a los que he defraudado por mi distancia, mi silencio y mi mal quedar. Con el añadido de que no soy mujer de teléfono, porque me agobia hablar con alguien a quien no le veo la cara. Así que la situación se volvió insostenible y sin vuelta atrás hace ya bastante, y ahora no me queda sino esperar que la gente no esté demasiado dolida conmigo.

 

Pedir disculpas nunca se me ha dado bien. Alguien me dijo una vez que una de las cosas que más temía era el abandono, y a ese alguien precisamente es a quien más he abandonado. ¿Qué disculpas le puedo pedir a esa persona? ¿Existe el perdón para un comportamiento tan egoísta como el mío? Me parece que primero tendré que perdonarme yo, luego atreverme a hacer esa llamada y después esperar que el punto al que he llegado no sea un punto sin retorno. ¿Arrepentimiento? Todo el del mundo, pero lo que hay que hacer es no pecar.¿De qué sirve cuando el daño ya está hecho?

 

Ha habido días muy grises. Días de esos en los que nada acompaña, en los que no encuentras nada a lo que aferrarte para no hundirte en la rutina, y acabas dejándote llevar sin luchar para que la frustración no pese demasiado. Y notas el cansancio, no físico, sino de otro tipo, como si una conciencia de arena, antigua y atormentada, enturbiara la visión de todo, colocando un velo sobre la consciencia.

 

Nuevas responsabilidades en el trabajo, y nuevas situaciones que afrontar, que se comen el tiempo del día a día, dándote sólo la opción de esperar que llegue el fin de semana para evadirte y olvidarte de todo, para desconectar y expulsar los colores oscuros y apagados sustituyéndolos por otros más alegres. Apareciendo despreocupada ante los cercanos y no tan cercanos, y sólo confiando en los que han venido desde lejos a quedarse un poquito y reconfortar el espíritu irrumpiendo en la soledad emocional autoimpuesta, los dejes o no. Respondiendo a las llamadas más absurdas y actuando absurdamente. Olvidando la mesura y lanzándome de cabeza al mundo de los sueños y las esperanzas olvidadas, con todo el mal y el bien que ello conlleva.

 

¿Intención de reforma?. Sólo es una cuestión de actitud, pero necesito que las energías que me rodean en el trabajo dejen de ser tan negativas.

 

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